Chicago Never Forget

Nunca nadie desea que le pasen cosas malas. Además, son muy pocos los que piensan que las desgracias o infortunios les pueden tocar a ellos... ¿A mí? ¿Cómo me va a pasar a mí si somos un montón? Pero cuando haces algo, sabes que estás expuesto a cosas buenas y, de la misma manera, a cosas malas. Como en el sillón de casa no se ganan carreras, pues me fui a competir.


Una carrera que afrontaba con ilusión, ya que después de 3 meses de parón por lesión, en lo que serían unos entrenamientos normales, me plantaba en una Gran Final con el dorsal 9. En ningún momento me planteé que tenía algo que perder, por el simple hecho de que mi trayectoria era ascendente. Si he entrenado una semana más desde el parón, estoy más entrenado y mejor me saldrá. Esas reglas de tres mentales, que muchas veces no sirven para nada, pero que otras te dan la motivación necesaria.


La competición sigue su curso normal y tras nadar con el primer grupo, nos juntamos casi todos en el sector de ciclismo. Sin explicación, pedalada en falso en medio de una arrancada y me veo en el suelo. Me agacho a intentar colacar la cadena, pero no gira y me percato de un agujero en la rodilla, que en unos segundos, chorrea sangre. Me retiro.



Agradezco la atención a la fisioterapeuta de Gran Bretaña, que estaba por allí y se quedó conmigo atendiéndome hasta que vino el coche de asistencia. Después, el peor momento. Me transportan a las carpas médicas en un carrito de golf asistencial, por el medio de toda la marabunta de personas, y me siento como en una película americana. Todo el mundo gritándome y animándome: grupos de edad mexicanos, estadounidenses, público en general y hasta un vagabundo... ¡Ánimo campeón! ¡Cheer up! ¡Recupérate! ¡Keep fighting, man! Coincidió con que pasaban por ahí los triatletas ya corriendo el diez mil final. Me vine abajo...


Finalmente, ocho puntos en la rodilla y me perdí la entrada en meta de los primeros. Pero luego, los ojos rayados de Carlos, me lo dijeron todo. ¡Qué grande Javi!


Después de esto, dos semanas con los puntos y no podía competir en la Copa del Mundo de Cozumel. Otro parón más, no tiene sentido. Preparar el 2016 es lo que tengo en la cabeza y con tantas ganas que rozan el cielo. Chicago es una ciudad preciosa. Chicago coronó al mejor triatleta de la Historia. Y Chicago no olvida que me debe una.



Vicente

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